Cuando se recicla un dispositivo móvil, el principal objetivo en muchas ocasiones es recobrar el oro que lleva en sus entrañas.

El elemento que convierte a nuestro móvil en un objeto tan valioso como un anillo es el oro. Un metal bello que no solamente se encuentra en joyerías o bien como un activo en el que invertir, sino más bien también en las entrañas de tu ‘smartphone’. Y no sólo el oro: otros metales de gran valor como la plata, el estaño o el paladio pueden hacer acto de presencia en el dispositivo.

No es casualidad que nuestro móvil esconda tales tesoros. Son tan atractivos para el planeta de la electrónica porque son muy buenos conductores de la electricidad. Y hay otros factores. El estañó, por poner un ejemplo, no precisa temperaturas muy altas para derretirse y da buenas soldaduras con otros metales. Pero el oro además tiene muchas más aplicaciones industriales gracias otras características exclusivas.

El oro no es algo imprescindible en la electrónica de consumo. Aunque algunos expertos señalan que no hay ningún otro material que conecte mejor el silicio en el interior de un chip, no es necesario duchar en oro los circuitos impresos. Aun así, el uso del oro es también, junto con otros factores de I+D el hecho de que algunos productos electrónicos tengan un precio tan elevado.

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